¿Sabías que los ronquidos son causa de accidentes? Pues resulta que sí, pueden ser un primer paso hacia la apnea del sueño, la cual puede perjudicar seriamente tu salud. Por otro lado, roncar en algunos casos, y contrariamente a lo que se piensa, puede hacer que no descanses correctamente.

1/ CAES EN UN SUEÑO PROFUNDO

Cuando te atrapa la somnolencia, cada centímetro de tu cuerpo se relaja gradualmente, incluso la parte más posterior del paladar. Esa zona se llama “velo del paladar” e influye al hablar, al tragar y al pegarte un tortazo en la autopista.

2/ EMPIEZAS A RONCAR

Si tu cuello es flácido (porque estás fofo) o el velo de tu paladar, tu lengua y los músculos de tu garganta se relajan demasiado (porque has estado bebiendo), las vías respiratorias se estrechan y roncas. Si se bloquean de manera continuada, padeces apnea del sueño.

3/ LAS CÉLULAS CEREBRALES SE ASFIXIAN

Cuando los sistemas funcionan perfectamente, inhalas la cantidad óptima de oxígeno. Pero la apnea del sueño bloquea las vías respiratorias y reduce tu nivel de oxígeno a un 60% o menos, exterminando a las vulnerables células cerebrales.

4/ TE CUESTA RESPIRAR

Tu cerebro detecta la escasez de oxígeno y ordena a los músculos de tus vías respiratorias que se tensen. Respiras entrecortadamente y te despiertas unos milisegundos. Esto ocurre unas 30 veces o más cada hora, impidiéndote caer en un sueño profundo.

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